Crónica de concierto: Ten + Pussy Money

Crónica de concierto: Ten + Pussy Money

Sábado 17 de Noviembre de 2012 – Sala La Sala Live – Madrid

El pasado 17 de Noviembre la agrupación británica Ten volvía a España, tras seis años desde su última visita, cuando formaran parte de la última edición del malogrado Atarfe Vega Rock Festival. Y lo harían con fecha única en Madrid, una práctica que se ha convertido en todo un clásico en los últimos años por parte de las agrupaciones de rock melódico y AOR a la hora de visitar nuestro país, lo cual resulta lógico viendo el escaso aforo que consiguen en sus conciertos aquí.

Y, cómo no, el equipo de “Días de Rock” estuvo allí para contaros todo lo que aconteció en el frio barrio de Carabanchel, donde se encuentra “La Sala Live!”, recinto en el que los británicos iban a deleitarnos con sus deliciosas melodías. De acuerdo, fuimos a disfrutarlos, ¡pero contároslo era nuestra segunda intención!

Allí hicimos la video-entrevista, a la que podéis ver aqui:

El gran miedo que teníamos, creo que compartido con la mayor parte de fans del grupo, era encontrarnos con el acostumbrado panorama en cuanto a la asistencia de los fans a un acto como aquel. Al salir de la agradable entrevista con un simpatiquísimo, y muy motivado, Gary Hughes (líder de la banda Ten), vimos una serie de personas esperando a la apertura de puertas, a falta de a penas una hora. Nuestra impresión fue malísima a este respecto. Sin embargo, seguíamos dispuestos a disfrutar del concierto liderado por todo un maestro vocal que, tras escucharle en los ensayos esperando para realizarle la entrevista, ya nos había hecho salivar.

Y llegó la hora. Las puertas de “La sala Live!” se abrieron y  entramos a descubrir, en primer lugar, que nos iban a ofrecer los teloneros. Estos eran los burgaleses Pussy Money, un grupo de versiones cuyo repertorio, aquella noche, se centró en homenajear al grupo THE CULT. El grupo está integrado por Israel Esteban a las voces, M. Taylor al bajo y los coros, José Alberto Marcos a la guitarra, Jorge Piorno a la guitarra y los coros y J. Enrique de Andrés a la batería. Subieron al escenario con gran entrega y comenzaron a descargar todo el rock esencia de The Cult. Le pusieron muchas ganas e instrumentalmente sonaron correctamente. En ocasiones parecían sonar mejor que en otras, probablemente debido a los nervios del directo, pero en general muy irregulares. En definitiva, su sonido me resultó correcto, ya que ninguno de sus miembros me llamó especialmente la atención a la hora de actuar. Personalmente no me resultaron el grupo idóneo para abrir un concierto de estas características, sin embargo debo alabar el gran comportamiento en escena y la gran entrega que estos rockeros burgaleses tuvieron a bien ofrecernos antes de la salida del verdadero plato fuerte. Prefiero a un grupo poco adecuado pero entregado que a una banda idónea pero fríos en escena. Los de Burgos dieron caña y calentaron en la medida de lo posible la sala madrileña. Cabe decir que, aunque al comienzo del concierto de los burgaleses la sala estaba demasiado desierta, a medida que éste iba avanzando, la cantidad de público iba llenando un aforo cada vez más apropiado para la gran cita melódica que se nos venia encima.

EntradaTEN

Tras la correcta actuación de Pussy Money, era el turno de los capitaneados por Gary Hughes. El primero en salir fue MAX YATES, el batería que acompaña las melodías del grupo británico en estos momentos. Tras el salieron los otros “nuevos”. Es decir, DARREL TREECE-BIRCH a las teclas y DAN MITCHELL con su guitarra colgada del cuello para mostrarnos que sus cualidades están a la altura de lo que se le demanda. Aunque el sonido que VINNY BURNS otorgaba a la musicalidad de Ten nunca podrá ser remplazado, si es cierto que Mitchell juega bien su papel. Se le notan las ganas pero también la calidad. Sabe lo que hace y como debe hacerlo en cada momento. Por eso, no solo “da el pego”, sino que aporta su toque particular, pero siempre contribuyendo a la banda a las mil maravillas. Tras Mitchell salieron dos clásicos en la formación de Manchester. Evidentemente, hablo de JOHN HALLIWELL a la guitarra y STEVE MCKENNA al bajo. Para mi, su inclusión en esta nueva etapa de la agrupación de Manchester es absolutamente genial. Ellos han estado en la mayor parte de grandes discos del conjunto y, por tanto, son parte de su esencia. Y eso se notó en escena. Siguen en forma, y casi tan simpáticos como su líder, GARY HUGHES. Precisamente él fue el siguiente en salir. ¡Y menudo recibimiento! Todo el mundo deseaba escuchar si su voz estaba a la altura. Y algunos, más de uno, se llevó una gratísima sorpresa.

El show de Ten en Madrid comenzó con Arabian Knight, una de las canciones insignia del nuevo trabajo “Heresy And Creed”, una canción de hard rock con ciertas influencias orientales, personalmente me resulta un muy buen tema, especialmente teniendo en cuenta las canciones que el maestro Hughes nos ha brindado en los últimos años. La segunda canción del repertorio de aquella mágica noche madrileña fue, nuevamente, del nuevo disco. En este caso “Gunrunning”, tema con el típico estilo Ten, muy melódico, y donde Hughes puede hacer los giros de voz que tanto le gustan. Tras este obligado comienzo con nuevos temas cañeros, Ten nos obsequió con todo un clasicazo. Era el turno de “Spellbound”, “Spellbound”.

A pesar de que el público dio un gran recibimiento a las dos nuevas obras del grupo, fue en las primeras notas de “Spellbound”, con su inconfundible inicio guitarrero, las que hicieron enloquecer a quienes nos encontrábamos allí para presenciar aquel maravilloso espectáculo. Más de media entrada diría, entre 200 y 300 personas, pocas para lo que aquello merecía, pero más de las que me esperaba. La magia de uno de los grandes temas envolvió la sala. Y no dejaría de hacerlo, pues el siguiente tema de dimensiones similares. Ni más ni menos que “Ten Fathoms Deep” de uno de los mejores discos que esta banda hayan parido jamás: “The name of the Rose”. Tras la explosión orgásmica melódica que tuvo a bien regalarnos el bueno de Hughes, vino un tema, para mí, de bajón. Se trató de “Book of Secrets”, del anterior trabajo de los británicos titulado “Stormwarning”. Sonó bien y no es de las peores de, para mi, uno de los peores discos de la extensa carrera del grupo de Manchester. Pero tras las dos gigantes que acabamos de disfrutar, esto se quedaba pequeño. A continuación, volvieron a dar vida al nuevo álbum para tocar “Raven’s Eye”, una canción lenta tras aproximadamente media hora de caña melódica. Y siguiendo con el nuevo disco, la séptima canción del repertorio de la noche española de Ten fue “The Lights Go Down”, otra canción con el toque de la casa, melodías “made in Ten” con una letra ciertamente pegadiza que tocaron con la excelencia que les caracterizó durante todo el concierto. Grandioso trabajo, insisto, el de Dan Mitchell, dando un sonido espléndido a los momentos en los que el grupo necesitaba una guitarra vibrante. Supo realizar todos los solos del concierto con suma calidad. Acto seguido volvieron a insistir con dos temas del “Stormwarning”.

En este caso fue el turno de “Endless Symphony” y “The Hourglass and the Landslide”, quizá los dos mejores temas de un disco normalito, buenas melodías y, de nuevo, letras pegadizas. Tras ellas vino otro de los temas de la noche: “The Robe”, perteneciente al maravilloso disco homónimo del año 1999, con el que la mayor parte de la sala comenzó de nuevo a sentir pasión por un grupo en todo momento entregado y por una voz, la de Hughes, que sonaba como los ángeles. Para él no pasan los años, su simpatía, su entrega y su calidad vocal tenia absolutamente conquistado al público, a pesar de un set-list falto, en mi opinión, de canciones de trabajos más antiguos y variados. Tras la impresionante interpretación en directo del gran clásico “The Robe”, era el turno de volver a darle paso al nuevo trabajo, y ya iban cinco, con un buen medio tiempo, “Another Rainy Day”.

La cosa iba de bajada nuevamente, pero está claro que tras un clásico como “The Robe” eso es fácil. Sin embargo, mucho peor era lo que estaba por venir. Tocaba volver a enfriar, y esta vez, tanto para mí como para mi hermano Daniel con quien comenté la jugada indignados, de forma absolutamente bochornosa. Se trataba de “Love Song”, de nuevo de “Stormwarning”. Adoro las baladas, adoro las canciones románticas-ñoñas. Pero esta lo era demasiado. Y más para un concierto. Y más con las canciones que se iba a quedar fuera, como “Yesterday lies in the flame” o “Goodnight Saigon” a las que eché muy en falta, pero también grandes baladas como la clásica “You are in my heart” entre otras que finalmente no se interpretaron. Sin embargo, el tema siguiente volvería a encender la mecha para dejarla encendida hasta el final. En este punto vino, probablemente, el mejor momento de la noche. Gary Hughes y los suyos comenzaron a complacer a su público con clásicos de sus discos más antiguos.

Y la cosa comenzó con la magnífica “Black Shadows”, de uno de los tres mejores discos de Ten “Far Beyond The World”, con una increíble guitarra que excitaba a cualquiera. Tras ella vino “After the Love has Gone”, del impresionante disco debut de los británicos allá por el año 96 “Ten”. El público estaba absolutamente entregado, nadie se arrepentía de haber asistido tan solo por haber escuchado tal cantidad de himnos. La voz de Hughes sonó tan cálida como se esperaba para esta canción. Inolvidable, para mi uno de los grandes temazos de la noche. Y llegaba la segunda balada de la noche, pero esta vez de las buenas, de las que Hughes sabe crear y cantar con el corazón. Era el turno para “Valentine”. Puro sentimiento destilaba el veterano vocalista inglés cantando este baladón. Tras ella vendría “Unbelievable”, más caña del nuevo “Heresy And Creed”, buen tema, animado y con sello de identidad. Y la noche llegaba a su fin. Únicamente quedaban dos canciones para alegría de mi cuello y desgracia de mis oídos. Pero serian dos de las grandes. La canción 17 de la noche seria para “Red”, del disco “Spellbound”. Caña a raudales, grande guitarra, increíbles melodías y una espectacular voz que no acabaron hasta terminar el último gran clásicazo de la noche “The Name of The Rose”. Fue un enorme broche de oro y diamantes para una noche de pura magia de melodía británica. ¿Su autor? Ten.

Alex M.R.

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