Hellfest: One way ticket to hell (and back…)

Hellfest: One way ticket to hell (and back…)

El viaje al infierno surgió como todo lo que acontece últimamente en mi vida: por generación espontánea. Estaba hablando con mi amigo Gonzalo, compañero de Dias de Rock desde hace ya algún tiempo, quién tenía planeado ir a dos terceras partes de los festivales del universo conocido (Gonzalo y los conciertos son como el culo y… el papel de culo, se llevan estupendamente!!).

Uno de esos festivales era el Sweden Rock, a dónde ya habíamos obtenido pases de prensa, y el otro era en Francia, un lugar de peregrinación para amigos en común. Así que cuando nos aprobaron los pases de prensa me dije: “vámonos de festival!!”.

El hellfest mola!

El hellfest mola!

Lo último en festivales que recordaba eran los Machina Rock de principios de 2000, casi una década sin pisar un cámping de festival o luchar para poder plantar un pino, así que mis recuerdos eran vagos y en ellos aparecían campos de patatas dónde te dejaban plantar tu tienda de campaña. La organización del festival era tan precaria como la nuestra, que íbamos con el dinero justo que habíamos ganado o nos habían dado nuestros padres, y nos lo montábamos como podíamos.

El cambio, la mejora tanto en la organización de un buen festival europeo como en el nivel adquisitivo de nuestra expedición, fue notable y significativa. Marc Coscollola y Raquel Pedrol se encargaron de la parte logística: una furgoneta al estilo del Equipo A. Dado que muchos años atrás mi apodo en internet era M.A Barracus, la hell-furgoneta del equipo A me iba al pelo (pelo que me corté ya hace años).

Mis amigos llevaban ya unos años de peregrinaje al Hellfest, y tenian muy bien calculado el viaje y las necesidades. Por ejemplo: planearon muy acertadamente viajar de noche, y con 3 conductores (entre los que me incluyo), lo que hacía que de las más de 10 horas de viaje, apenas te percataras de 3 o 4 horas si eras conductor. El resto, dormías. El viaje fue un suspiro del que casi ni me enteré.

Clisson es un pueblecito cerca de Nantes que acoge el festival. Podrías pensar que es un pueblo sin más, pero lo cierto es que es un pueblo de una enorme belleza, con un río que lo atraviesa, un castillo que lo corona, y una legión de “jebis” que lo invade anualmente. Y lo cierto es que el pueblo entero se vuelca en el evento: en el supermercado todos los trabajadores lleva camisetas del Hellfest, y hacen su “agosto” con la llegada masiva de los festivaleros.

El festival en sí no tiene nada de similar con festivales españoles: la zona de acampada es enorme y bien equipada, señalizada con diferentes colores y con un acceso relativamente sencillo. De nuevo, mis amigos tenían más que controlado dónde aparcar para poder acceder al recinto, y tenían clara la zona que íbamos a ocupar. Como llegábamos el jueves, no había aún mucha gente, y pudimos escoger con libertad.

Aunque siempre hay mejoras que llevar a cabo, como el tema lavabos que puede mejorarse, lo cierto es que al final acabas haciendo aguas menores en el campo de viñas en lugar de hacerlo en los meaderos oficiales).

VIERNES

El viernes, ya acreditados con nuestro flamante pase VIP de prensa, accedimos al redil de conciertos que estaba situado no muy lejos de la zona de acampada. Esto ya empezaba bien: uno podía moverse de un escenario a otro, o incluso volver a la tienda de campaña en pocos minutos. Así que si en cualquier momento tenías intención de cambiar de escenario porque no te apetecía el concierto en curso, siempre tenías la posibilidad, como me pasó en diversas ocasiones.

Los KISS ya están mayores...

Los KISS ya están mayores…

Uno de los primeros conciertos que vi fue el de los suecos Hardcore Superstar, quiénes llevaron su hard glam rock con un muy buen nivel, dándolo todo y animando al personal que se congregaba ante los dos escenarios principales. Recuerdo un muy buen show de los clásicos de la NWOBH Saxon, con bastante buen sonido, y también a unos potentes HellYeah con excomponentes de Pantera y Mudvayne.

Tras todo esto, los principales grupos del día empezaron a desfilar. Para empezar, el trío de ases que han visitado en “pack” las principales ciudades españolas: Europe, Whitesnake y Def Leppard. Los suecos se marcaron un excelente aunque breve show que afortunadamente estuvo recargado de temas clásicos y ribeteado por temas de su más reciente álbum Bag of Bones. Previamente a la salida al escenario del grupo de Joey Tempest, asistimos una conferencia de prensa que supuestamente iban a conducir Tempest y Norum, pero dónde acabaron apareciendo todo el grupo menos los dos miembros más representativos de la banda.

Whitesnake salió con fuerza, pero el público notó claramente el daño sufrido en la voz de David Coverdale, quién no contenía los esfuerzos por emitir roncos chillidos, pero de algún modo sentías que el legendario cantante estaba seriamente tocado en su voz. Los clásicos se sucedieron uno tras otro en un show que no careció de dedicación y potencia, pero que tuvo sus claros altibajos. Por ejemplo, en un show de festival dónde tienes que recortar minutos y por tanto temas, una de las partes prescindibles serían los solos de guitarra, completamente innecesarios pero que aún así llevaron a cabo.

Def Leppard salieron a escena y se marcaron un extenso e impresionante show con pantalla gigante y escenario con escalerillas por todos lados. No soy un gran fan de Def Leppard, pero por lo que he escuchado, los más devotos del grupo británico estuvieron encantados con el despliegue de estos veteranos.

Intercalamos con el show de los alemanes Helloween. Habiendo sido un seguidor de su buena época, la verdad es que salí decepcionado. El grupo mantuvo una muy buena línea con Roland Grapow, pero cuando éste abandonó el grupo para formar su propio proyecto Masterplan, Helloween perdieron el mojo. Me encantó el álbum “Unarmed” con versiones regrabadas de sus clásicos, porque curiosamente me pareció muy interesante como aventura. Pero los álbumes más recientes no me atraen demasiado. El show pasó con más pena que gloria, no brillaron en absoluto pese a que ya caía la noche y tenían más oportunidad de jugar con el escenario. Por algún motivo, me motivaron poco.

Finalmente, el broche que cerraba el primer día de conciertos vino con el proyecto de Tobias Sammet, Avantasia. Por la mañana habíamos asistido a una rueda de prensa con varios de los cantantes principales del proyecto, en concreto los icónicos Michael Kiske (ex Helloween), Ronnie Atkins (Pretty Maids), Bob Catley (Magnum) y el propio Sammet. Nos respondieron a nuestras preguntas, en las que me explayé, y se mostraron muy afables y colaboradores. Les pedí hacernos fotos y la organización nos dijo que no, así que me limité a estrecharles la mano y agradecerles un trabajo más que digno.

El show de Avantasia, como muchos comprobaron ya en el Sonisphere de Barcelona y Madrid, fue de una enorme calidad. Aunque Sammet palidece ante la enorme presencia de los vocalistas que le acompañan, creo que el proyecto actual no decepciona en absoluto. Desde que Avantasia dejase atrás el sonido más “happy metal” y se centrase en un honesto hard/heavy melódico, los de Sammet han dado muy gratas sorpresas, empezando por su disco “The Scarecrow” dónde Jorn Lande se dejaba paso como una apisonadora con su portento vocal. Las partes de Jorn Lande en directo las condujo con habilidad (pero sin llegar al nivelazo del noruego) Ronnie Atkins. Pero quién está más en forma de todos parece ser el abuelete Bob Catley, que logra equilibrar la parte vocal con una prístina y serena voz que ofrece guía y madurez a los temas del proyecto teutón.

SÁBADO

El sábado me parecía sustancialemente más pobre en cartel, así que pasé parte de la mañana y mediodía visitando el pueblo de Clisson, bebiendo vino como un señor, y disfrutando de la compañía de otros campistas que se acercaban a charlar con nosotros en el idioma de Robespierre (ventajas de dominar el gabacho).

Con la liada, al final entré bastante tarde al recinto de conciertos, así que os comentaré los principales actos del día, que fue a los que asistí.

KISS era definitivamente el concierto al que me apetecía asistir esa noche. Y yo no era el único, pues el sábado fue el día en el que frente a los escenarios principales había más parroquianos. El concierto de KISS fue sin duda alguna esperado con antelación, y cuando empezó el concierto, tardamos poco en fruncir el ceño. Paul Stanley ronqueaba como lo había hecho David Coverdale el día anterior, pero con mucha menos potencía que el británico.

Russell Allen a tope

Russell Allen a tope

El espectáculo me pareció un tanto simplón. Si eres un fan acérrimo de KISS, pues quizá te gusta y es lo que esperas. Y estoy seguro de que en los 70 subir la bateria con una grúa era una auténtica pasada, pero ahora me parece poco interesante para el desarrollo del concierto. Petardos y fuegos artificiales aquí y allá, y miméticas actuaciones de los componentes del grupo americano. Gene hizo su tradicional escenificación de escupir sangre (que conste que ésto sigue siendo impactante por la gestualidad del músico), y en general un show que tienen bastante asimilado y que tuve la sensación de que “lanzaban” sin más.

Una decepción que fuese así, pero lo cierto es que Def Leppard me dio la sensación que habían tenido más gancho y mejor puesta en escena el dia anterior, lo cual es un contraste, pues justamente lo que define a KISS es la estética y la teatralidad de sus espectáculos. Supongo que todos envejecemos, y unos lo hacen peor que otros.

El final de la noche tendría un aire punk rock, pues los americanos Bad Religion actuaban en el escenario con más cresta del festival, el Warzone. Como yo era fan cuando tenía 15 años, y creo que los de Greg Graffin tienen una muy notable carrera, me dirigí hacia el escenario a presenciar el último concierto de la noche.

Tocaron en un ambiente ya desgastado de energía, pero aquellos que conocíamos el repertorio del grupo disfrutamos de los clásicos como “21st Century Digital Boy”, “American Jesus” o “I Want To Conquer The World” entre otros. Graffin, a quién todavía recuerdo en el Doctor Music Festival de hace más de una década siendo tildado de gordo por un espectador del concierto a quién hicieron subir al escenario, si bien no está más gordo, si que está más mayor.

La energía la pone su guitarrista, a quién no reconocí porque debe hacer relativamente poco que está en el grupo, pero que parece hacer las funciones de frontman mientras Graffin se pasea cantando por atrás, como si no quisiera destacar excesivamente. Sus comentarios sobre la hora del concierto (2 AM), no ayudaban a verlo como más enérgico. Su voz, no obstante, cumplió con corrección la ejecución de los temas, que como el género propicia, eran cortos, rápidos y directos.

Lo cierto es que disfruté del concierto, y recordé viejos tiempos con una banda sonora que pertence a mi adolescencia. Buenos Bad Religion.

DOMINGO

El domingo comenzaba relativamente pronto, sobre las 14 de la tarde teníamos previsto ver a los polacos Riverside, que se han forjado una merecida reputación con varios discos de una solidez extraordinaria.

Llegamos con tiempo para ver a sus predecesores, el grupo Mustasch, cuyo frontman me recordaba en voz y en apariencia física a James Hetfield. Un grupo sin más, intentaron trabajarse el directo pero musicalmente me resultaron poco originales y un tanto sosotes.

Tras los Mustasch, Mariusz Duda, el frontman con nombre divertido de los polacos que nos arrastraban al Mainstage a tan tempranas horas, salió a escena y junto a sus huestes se cascaron 45 minutos de un show excelente a plena luz del día. Dieron repaso a su nuevo trabajo y lo saltearon con temas de sus discos anteriores. Poco después, teníamos entrevista cara a cara con el propio Duda, una entrevista que publicaremos en breve. Riverside están sin duda en un momento álgido de su carrera, y siguen apuntalando su presencia con aplomo y buen hacer.

En este momento tocó el turno de entrevistas, así que nos dirigimnos a la zona VIP para entrevistar a Moonspell, Riverside y Morbid Angel, los grupos que habían confirmado entrevista, que podréis ver junto a otras entrevistas de rock proximamente en http://diasderock.com/category/video-entrevistas/ .

El siguiente concierto que pudimos presenciar fué el de los americanos de metal técnico Symphony X. A Russell Allen lo habíamos visto ya pasear por la zona VIP haciéndose fotos, cuando la banda salió al escenario, no se cortaron lo más mínimo. Encontré que Allen, como hiciera el propio Coverdale horas antes, no escatimaba en berrear sin compasión. Temo que quizá su voz se vea afectada con el paso del tiempo, como le pasa al mítico cantante de la serpiente blanca.

El grupo lo bordó, disfrutamos como enanos, y el tiempo voló. Después fui saltando de show en show, vi un poco de lo nuevo del ex de Metallica, Newsted, a quiénes también interpelamos en una rueda de prensa, preguntando qué leches se proponía con este grupo. ¿La respuesta? Divertirse. Puedo entenderlo, no va a estar más alto que en Metallica, ni a cobrar más dinero. Aunque sinceramente, la calidad no prima en Newsted, mucho más rítmico e insulso que lo que hizo en el pasado.

Poco podía pensar que volvería a comparecer en el Warzone, el territorio más punk del festival, para asistir al show de los Cockney Rejects, de quiénes dicen son los padres del estilo “oi!” que se practica actualmente. A menudo resulta refrescante cortar la avalancha metal con estilos distintos, así que disfruté del concierto de estos veteranos, cuyo cantante seguramente practica boxeo en su tiempo libre, de ahí sus enérgicos movimientos con los puños. Un soplo de aire fresco en el devenir del festival.

Los franceses Gojira descargaron su show con la energía y el empeño que les caracteriza, dejando a su público con un buen sabor de boca. Lo cierto es que poco sabía yo de éste grupo, que sin duda es digno de ser valorado por amantes del metal potente.

Papa Emeritus

Papa Emeritus

Los monstruos más famosos de Eurovisión, Lordi, salieron a escena para ofrecernos su espectáculo cargado de expresividad al estilo Sam Raimi. En la época previa a su éxito eurovisivo, sus videoclips habían llamado mi atención y su música resultaba interesante. El concierto que los finlandeses impartieron en el Hellfest me sonó un tanto “electro”, con unos ritmos modernetes que no acabaron de seducirme. En general un show interesante, pero creo que no pagaría por ir a verles en su próxima gira.

Acostumbrado a finalizar viernes y sábado con grandes grupos, VOLBEAT no me parecía que estuviesen a la altura de unos KISS o Def Leppard. Pero eran los daneses quiénes protagonizaban el momento álgido de la noche del domingo, a quienes vi por encima, con su estilo mezclando diversas vertientes del rock. Fue un concierto curioso, cuando menos, dando repaso a sus cuatro álbumes de estudio, cumplieron sin excelencias con el deber que se les exigía.

Y el festival puso punto final con los misteriosos Ghost, con su teatral puesta en escena, que también pudimos ver en el Sonisphere poco tiempo atrás. El grupo, liderado por Papa Emeritus vestido para la ocasión con su tocado papal, salió a escena y desplegó su gestualidad como un pontícife del mal. Se debe reconocer que es una buena puesta en escena, aunque a medida que el show avanza, algunas canciones se me hacen muy similares. Cabe también destacar que el show gana con la oscuridad nocturna, ya que en el Sonisphere los vimos a plena luz del día.


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