HELLFEST 2014: LLEGADA AL INFIERNO

HELLFEST 2014: LLEGADA AL INFIERNO

El año pasado ya asistimos al Hellfest bajo el emblema de Dias de Rock, y os lo hemos ofrecido y explicado en detalle en nuestra crónica del Hellfest 2013, así que este año volvemos a la carga con otra opinión en detalle, en esta ocasión de nuestro amigo y compañero corresponsal Josep Corominola Guix.

Hellfest 2014 contaba con pesos pesados de la escena como cabeza de cartel, tocando por primera vez en el festival francés: Iron Maiden, Aerosmith y Black Sabbath en sus tres jornadas respectivas. Las entradas obtuvieron un sold out con varios meses de antelación, todo auguraba un éxito rotundo a esta edición y apuntaba a ser una de las mejores experiencias musicales de los últimos años. ¿Lo consiguió? Se podría decir que si…. pero no.

Hellfest 2014

Varios acontecimientos, alguno con la organización como responsables y algún otro fortuito, diluyeron el que podría haber sido uno de los mejores festivales a los que he tenido la suerte de asistir.

Para esta edición, en la bella población de Clisson, la organización nos tenía preparada una gran estructura de metal con forma de guitarra en una rotonda, que daba la bienvenida al festival y unos metros más adelante, unas letras formando “city of rock” nos confirmaban que estábamos tanto en el sitio indicado, como en el momento oportuno.
Los que decidimos optar por la acampada teníamos disponible la misma área de la pasada edición, en la que el Hellfest se mudó de terreno. Justo recibimos la primera, que no última, noticia desagradable : el acceso a la zona de acampada no se concedía sin disponer del brazalete identificativo del festival.
El inconveniente es que la entrega de dichos brazaletes empezaba a las 14.00, de forma que pronto nosotros y un gran número de asistentes nos vimos bloqueados, esperando horas bajo un sol de justicia, deseando por fin poder descargar el material y montar nuestras respectivas tiendas. Aquí el primer punto negativo para la organización.

Una vez superado el primer escollo y como agradable sorpresa: las instalaciones que nos tenían preparadas para la presente edición. Una verdadera ciudad del rock, como rezaban las letras de la entrada. Unos decorados muy bien conseguidos que simulaban una plaza con su fuente central y edificios alrededor, incluyendo establecimientos de merchandising y el punto de información del festival. Verdaderamente elaborado y que le daba un “algo más”, el no ser simplemente una zona de conciertos, una zona de comida+carpa para alargar la noche y una zona de acampada, sino el crear una especie de áurea de parque temático.

maiden-bruce

Pasada esta zona nos encontramos con un tipo de construcción metálica a modo de escalera cuya función era pasar sobre una carretera para poder acceder a la superficie de carpa, zona de alimentación y finamente camping. Realmente no sé si la organización, debido al cambio de disposición y orientación de la entrada a esa zona, no dispuso de tiempo material para idear una solución mejor, pero puedo afirmar que resultaba realmente incómodo tener que cruzar ésa escalinata cada vez que querías desplazarte, ya que era la única vía de acceso y salida.

La zona-comedor sufrió la incorporación de algún establecimiento de comida, cosa que es de agradecer, pero insuficiente a juzgar por las colas habituales que ahí se formaban.
Prácticamente unidas se encontraban la zona de baños y la de las duchas que resultaron, por su escasez, totalmente insuficientes para absorber la demanda de una mayor afluencia de participantes y que, contrastando opiniones con los asistentes, resultó ser uno de los objetivos de las críticas.

El terreno concedido para acampar era prácticamente idéntico al del año pasado : 5 áreas diferenciadas únicamente por unas torres con baños en su base y pancartas en la parte superior indicando el color de cada una, que ofrecían luz por la noche a base de focos.

Pasando a todo lo que englobaría lo destinado a conciertos : acceso, escenarios, tiendas de merchandising, zona de alimentación / relax y espacio VIP, no puedo evitar comentar los momentos del primer día esperando poder entrar a la zona de conciertos. El paseo destinado a dejar entrar los “festivaliers”, absolutamente colapsado por ríos de gentes, y una vez más bajo altas temperaturas y un sol infernal, que causó varios desmayos del público que esperaba su turno para poder entrar, resultó realmente demencial.
Una vez superado ese inconveniente y con la experiencia adquirida de otros años nos dirigimos rápidamente a una de las 4 casetas(realmente 2 pero abiertas por ambos lados) dónde se ofrecía merchandising oficial. Más artículos y más variados, imposible no hacerse con algo. Este año como innovación, se añadió una especie de hoja de pedido donde marcar la compra deseada para acelerar las compras, desgraciadamente eso no impidió la casi hora y media de espera para poder hacernos con nuestros recuerdos. Aprovechando la ocasión pude disfrutar, aunque fuera de lejos, de los japoneses CROSS FAITH, un grupo que inicialmente no tenía en consideración y que en vistas de lo ofrecido me habría sabido mal perderme, un torrente de energía sobre el escenario que no te deja indiferente.

Los 6 escenarios de este año tenían una distribución y ubicación exactamente igual a la anterior, esto es :

Mainstage 1 y 2 sin ningún estilo musical predefinidos aunque predominando Hard Rock, heavy y metalcore, con pocas actuaciones de grupos de metal extremo y destinados como su nombre indica a albergar los cabeza de cartel.

Temple y Altar : ambos bajo una única enorme carpa con sendos escenarios a los extremos destinados mayormente a los grupos de metal extremo.

Valley: una carpa con dimensiones inferiores a la anterior dónde, primando grupos del estilo stoner, se podían encontrar ofertas en sus variantes de post-rock o doom.

Warzone: un escenario en el que poder ver a grupos de carácter punk, hardcore o alternativas alejadas del metal.

Buena disposición de todos los escenarios, exceptuando la localización del Warzone. Según se entraba y a la derecha de la entrada principal y en fila se podía encontrar en la siguiente disposición: Valley, Temple/Altar, Mainstage 2, Mainstage1. Entrando a la izquierda y al final de una especie de corredor se accedía al Warzone y al igual que en la pasada edición del Hellfest, diferenciándose también de los demás, en un recinto vallado.

En lo que respecta a comida y bebida, experiencia agridulce. Si bien la zona de casetas para comer ofrecía suficiente diversidad de platos (hamburguesas, arroces, fideos, fruta, chucherías, comida mexicana, argentina etc) surgió la eventualidad que en ningún establecimiento se podían adquirir bebidas y el desplazarte a otro lugar, a una de las diversas casetas para ello dispuestas o previamente haber comprado algo era obligatorio. Un serio inconveniente a mi parecer.
Lo que sería la zona de relax, por así decirlo, se podría ubicar pegada a las casetas de comida, un agradable sendero con árboles suficientemente altos como para cobijarse del calor mientras se descansa o se echa una merecida siesta. La novedad de este año era la inclusión de una noria con la que poder observar los dos escenarios principales así cómo buena parte de la zona de conciertos.

Justo entre el Mainstage 2 y la carpa de metal extremo y bajo una colosal calavera hinchable con sus respectivas cadenas(también hinchables) se encontraban las casetas dónde conseguir fichas para la bebida. Con las opciones de cambiar efectivo por fichas o pagar con tarjeta de crédito. La paridad de euro/ficha se mantuvo, así como el diseño de las fichas con una pequeña marca central que facilitase el partirlas en dos y poder pagar aquellas consumiciones que tuvieran un precio fraccionado.

Finalmente, en lo que respecta a las instalaciones del Hellfest 2014, la zona VIP, a la que se podía acceder de dos vías diferentes : a través de un pasaje bajo la calavera anteriormente mencionada o exteriormente rodeando el espacio del festival.

Dentro un escenario simulando una especie de escena militar en un territorio árido con vehículos semi o totalmente destrozados, algunos bancos con sombrillas y una mini pista de skate.
En el centro, una reducida pero espectacular carpa central con un helicóptero incrustado, una enorme bomba colgando en su interior y cajas de provisión militar donde sentarse. En el mismo recinto se accedía a un local cerrado con barra donde poder pedir una bebida, pantalla y una pequeña pista central, a dos casetas con baños y una pasarela a lo que se podría denominar espacio “supervip”(una posición elevada en la que observar cómodamente los conciertos de ambos mainstage). En esa misma zona VIP es dónde encontramos el espacio destinado a la prensa con su sala para entrevistas.


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